El edificio medieval de S.Pancrazio fue renovado en el 400, pero, con la abolición de las Órdenes religiosas acontecida por obra del Gobierno Italiano en 1866, éste fue transformado en depósito para la manifactura de los tabacos y luego en almacén militar.
Resanada en los años 70 del siglo pasado, ha sido colocado aquí el Museo dedicado al escultor toscano del 900 Marino Marini, una de las más significativas personalidades artísticas de la Italia contemporánea.
En el flanco de S.Pancrazio hay el Oratorio del Santo Sepulcro, interesante construcción de la mitad del 400, debida al grande arquitecto León Battista Alberti que realizó aquí un ambiente a imitación del Santo Sepulcro de Jerusalén.
En la cercana calle de la Vigna Nuova, sobre un espacio dominado por una Lonja muy noble, proyectada también por el Alberti, surge el palacio Rucellai, siempre obra de este grande arquitecto de nuestro Renacimiento.
El edificio, aunque si fue acomodado en el 800, es un ejemplo muy bonito de su estilo, ágil y monumental al mismo tiempo. Volviendo atrás en calle de la Vigna Nuova, más allá de S.Trínita, se encuentra calle Porta Rossa. Aquí se eleva el majestuoso, medieval palacio Davanzati.