En este espacio encantador se asoma la iglesia de los Santos Apóstoles, pequeña joya del románico florentino, que evidencia un hermoso interior repartido en tre naves con ágiles arcos planteados sobre columnas.
Es un ambiente de grande efecto místico. En este lugar, de alto sentido espiritual, se admira, en la tercera capilla de la nave a la derecha, una tabla muy bonita de Giorgio Vasari, que representa la Inmaculada Concepción. Desde plaza S. Trínita se coja calle del Parione que está dominada por la noble fachada del monumental palacio de los Príncipes Corsini.