Llegan de Arezzo las estatuas de la Chimera y de la Minerva. La Chimera, hallada en 1553, cuando en aquella ciudad se hacían las escavaciones de las zanjas para las murallas nuevas, es una magnífica obra del siglo V a.C. de fuerte dinamismo, grande potencia expresiva y óptima técnica de fusión.
Representa el monstruo mitológico que, herido por Bellerofonte, gruñe contra el heroe. Ésta pertenecía a un don votivo con probabilidad, osea a un grupo de estatuas votivas, situadas en un importante lugar de culto. En la inscripción grabada sobre una pata del monstruo se lee “Tins cuil” y significa “regalo a Tinia”, osea a Júpiter.
La Chimera fue resanada cuando la llevaron a Florencia en 1554, por el grande escultor Benvenuto Cellini.
La estatua de la Minerva remonta al siglo IV a.C. y es una reproducción del original griego. Faltante de la parte inferior, que fue realizada otra vez en estuque de color bronce al final del 700, es una obra de encanto visivo indiscutible, pero de una técnica de fusión por cierto inferior a la Chimera. Ésta fue hallada en Arezzo, cerca de la iglesia de S.Lorenzo, en 1541.
El Arrengador es el título convencional que se le da a un hermosa figura del noble Aullo Metello, representado mientras habla. Es un magnífico bronce estrusco del siglo III a.C. hallado cerca del Trasimeno, en un lugar llamado Sanguineto, en 1566. El Arrengador va a ser una de las estatuas inspiradoras de la grande visión retratista del arte romana. El Idolino es, al contrario, una obra griega del siglo V a. C. Representa un joven ganador de una competición atlética, en el acto de dar una ofrenda a los dioses. Obra de grande armonía y preciosa técnica procede de la escuela ática. Fue descubierta en Pesaro en 1530 y con la herencia de los duques de Urbino, desde el 1631, tomó parte en la colección de los Medici.