Esta hermosa iglesia del final del 400, renovada en la segunda mitad del 600, está precedida por un armonioso cuadripórtico planteado sobre originales columnas jónicas.
Es un lugar de paz y de recogimiento. Entrando se nota el destaque de la parte más antigua renacentista, debida a los dibujos de Giuliano da Sangallo y la barroca tribuna de fondo, realizada sobre proyecto de Ciro Ferri y ornada por pinturas del mismo Ferri, en el altar mayor, y lateralmente, de Luca Giordano.
Antes de la tribuna, a la derecha, pasando a través de la sugestiva cripta, se accede en el que fue el salón capitular, donde se admira un fresco muy hermoso de Pietro Vannucci, llamado el “Perugino”, el maestro de Raffaello. La obra, de grande compostura, equilibrio y delicadez cromática, lleva la fecha alrededor de 1495.
Burgo Pinti desemboca en la elíptica plaza Donatello: aquí se eleva uno de los cementerios de los cristianos de profesión protestante, llamado el “Cementerio de los Ingleses”.