La entrada de la Capilla está en Plaza Madonna degli Aldobrandini. La grandiosa masa, levantada entre 1604 y 1643 por Matteo Nigetti, elaborando de nuevo una idea de don Giovanni de’ Medici, medio hermano del Gran duque Ferdinando I, es el suntuoso mausoleo de los soberanos de’ Medici.
Al piso de entrada, en capillas separadas, se ven las sencillas losas tumbales del los Grandes duques y de sus familiares; subiendo, se llega al interior del edificio sagrado, verdaderamente hermoso por la abundancia de mármoles, bronces y piedras duras y distinguido por seis sarcófagos colosales.
Las dos estatuas de bronce, aquí colocadas, representan los Grandes duques Ferdinando I y Cosimo II; los frescos de la cúpula son obra admirable finalizada en 1828, por el pintor neo-clásico de Arezzo Pietro Benevenuti.
Hay que notar que, en origen, la capilla tenía que ser el magnifico tabernáculo del Santo Sepulcro de Jesús que Ferdinando I había intentado comprar al pachá turco de Jerusalén.