Al final de la nave grande, la ágil tribuna de S.Croce es un gran filtrador luminoso, y también un lugar caracterizado por un acertado efecto cromático, gracias a sus vitrales y a sus frescos.
Éstos son obras de Agnolo Gaddi de 1380 y representan un tema muy querido a los franciscanos: La Leyenda de la Cruz.
Aquí, pues, todo recuerda el sacrificio de Jesús y también la planimetría de la iglesia está en forma de TAU, osea de cruz. De otro lugar, S. Francisco estaba considerado por el estigmas que tuvo sobre su cuerpo, otra figura de Cristo.