La Badía, muy importante monasterio benedictino de la ciudad, fue fundada antes del año Mil. Renovada en época gótica sufrió una radical restauración en los principios del 600. De ordinario se accede aquí por la calle Dante Alighieri, a través de un pasillo que se asombra a un pórtico renacentista.
El interior se distingue por una elegante techumbre de madera taraceada y dorada y por una escenogáfica sistemación del altar mayor y del presbiterio; señales éstos de la restructuración del 600. Aquí, además de apreciables monumentos fúnebres del 400, se destaca la hermosa tabla de Filippino Lippi, realizada alrededor del 1485 y que representa la Aparición de la Vigen a S.Bernardo. Merece una visita también el claustro, dicho de los naranjales, donde se admiran frescos del 400, debidos tal vez , al pintor portugués Giovanni di Consalvo. Tomando otra vez por calle del Proconsolo, se llega hasta plaza S.Firenze, dominada por la grandiosa fachada del Oratorio de S.Filippo Neri, distinguido por dos iglesias, la de S.Filippo Neri, a la izquierda, más conocida por la anterior consagración, como S.Firenze – corrupción dialectal del nombre "Fiorenzo" – y de S.Apollinare a la derecha. Se trata de un grandioso complejo del 6-700, que constituye la más grande realización en ámbito religioso del Barroco en Florencia. Casi todo el edificio ahora está ocupado por la sede del Tribunal y, por lo tanto, no se puede visitar. La iglesia de S.Filippo Neri, que se ha quedado a los Padres del Oratorio, muestra un articulado y rico interior, bastante suntuoso, en que se integran bien la arquitectura, la escultura y la pintura. Desde plaza S.Firenze es fácil regresar hasta plaza de la Signoría, donde en el palacio situado al número cívico 5 está acogida la colección de arte contemporánea "Alberto della Ragione".