El Museo Nacional, llamado así por el lugar donde está colocado, fue instituido en 1859/60, sobretodo para albergar esculturas y bajos relieves.
A más de las obras maestras de Donatello y de Michelangelo, se conservan obras de los De la Robbia, de Verrocchio, de Giambologna, autor del ágil Mercurio y de una divertida representación de un pavo.
Además, de Bernini hay el magnífico retrato en mármol de su amante Costanza Buonarelli. Hay también una amplia colección de monedas, sellos y medallas. Entre otras curiosidades, en el patio, dos grandes cañones en bronce, obras ilustres de fusión de 1600.