Al volver de la iglesia, visistamos los principales monumentos fúnebres para los hombres ilustres de Italia, que aquí fueron erigidos, entre el 400 y el 900.
Empezando por la pared de la derecha, se observa la tumba de Michelangelo Buonarroti dibujada en 1570 por su amigo y seguaz Giorgio Vasari; se destaca el busto de mármol del grande artista y, alrededor del sarcófago, las alegorías de la Pintura, la Escultura y la Arquitectura.
Después de la neoclásica memoria exaltadora de Dante Alighieri, muerto en 1321 en exilio en Ravena y allá enterrado, encontramos al sepulcro de Vittorio Alfieri, finalizado en 1810 por el grande escultor Antonio Canova, con la representación de Italia que llora la muerte del más famoso dramaturgo de Asti.
Sigue el hermoso monumento del 700, con la figura alegórica de la Diplomacia, esculpido por Innocenzo Spinazzi en gloria de Niccolò Machiavelli; hay grabada la conocida frase “ tanto nomini nullum par elogium”, osea “ para este nombre – el de Machiavelli – no hay elogio equivalente”.
Sigue una hermosa tumba del 400 de Leonardo Bruni, de Arezzo, histórico, humanista y canciller de la República Florentina; es una solemne extructura a tabernáculo con debajo del sarcófago la imagen del muerto. Esta tipología debida al dibujo y a la habilidad de escultura de Bernardo Rossellino llegó a ser un modelo para otras tumbas más del Renacimiento. Y precisamente a la tumba de Leonardo Bruni se inspira, pero con intenciones de copia, el monumento para famoso músico y componedor italiano Gioacchino Rossini, muerto en París en 1868.
Continuando, encontramos el monumento sencillo de 900 para Ugo Foscolo, el grande poeta italiano, que en su Carmen “Los Sepulcros”, celebró precisamente “ las urnas de los fuertes” en S. Croce y los valores universales de la Piedad y del Recuerdo.
En la pared a la izquierda encontramos, bajando hacia la fachada, la tumba de Carlo Marsupini, también el Secretario de la República Florentina, trabajado por Desiderio da Settignano, que sacó inspiración del monumento a Leonardo Bruni. La tumba de Carlo Marsupini se destaca por la delicada decoración, en particular, en el sarcófago.
Sigue el monumento de mármol y polícromo del 700 para Galileo Galilei, el busto del cual está insertado entre las alegorías de la Astronomía y de la Geometría. Al salir de la iglesia, a la izquierda, hay la entrada al Museo de la Obra de S. Croce.